Foto: Sergio Simpson (EC)En el barrio Sutiaba, en León Nicaragua, chicos y grandes se unen para adornar las calles con coloridas “alfombras pasionarias” de aserrín
que dan continuidad a la expresión antigua de celebración
de Semana Santa Leonesa, dedicada
al Santo Entierro de Sutiaba.
A finales del Siglo XIX el poeta nicaragüense Rubén Darío en su libro Autobiografías se refiere a la “Semana Santa en León y Corpus en Guatemala”. El poeta, quien de niños observó desde la esquina de su casa las procesiones, menciona la elaboración de estas coloridas obras de arte las cuales se extendían sobre la Calle Real en León: “…y sobre el suelo se dibujaban alfombras que se coloreaban expresamente, con aserrín de rojo brasil o cedro, o amarillo “mora”; con trigo reventado, con hojas, con flores, con desgranada flor de “coyol”.
Cada año son mejoradas y se integran nuevas técnicas. Pedacitos de telas preciosas, flores deshechas, ladrillos, pedacitos de cuero teñido, ceniza, cimarra y tintes de todos los colores, sobrepuesta en una plantilla de plywood por las calles, dan vida a las hermosas alfombras que incluyen pasajes bíblicos con sus personajes. Son verdaderas obras de arte popular; pasionarias, procesionales y efímeras, obras anónimas de la comunidad indígena y que responden a la antigua celebridad de la Semana Santa leonesa.
Según Wilmor López, investigador de la cultura popular, la tradición de las alfombras policromadas tienen origen árabe, quienes la trasladaron a España con las alfombras persas. Con la llegada de los españoles a Nicaragua traen consigo esa tradición.
Otras ciudades centroamericanas en donde se elaboran las alfombras son Ciudad Antigua, en Guatemala y Cartago, en Costa Rica.
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JOSÉ LEÓN SÁNCHEZ, ha sido galardonado varias veces con el Premio Nacional de Literatura en Costa Ric, es uno de los pocos escritores de América graduado Doctor Honoris Causa por la UNAM, México. (EC / ANA PÉREZ).
Elvis Martínez A./Periodista
Hay quienes no logran comprender por qué en Costa Rica no se venera a los poetas y escritores como en otros países; pues hay tantos y tan reconocidos más en el exterior que en el propio país. Pero ese no es el caso de José León Sánchez, ya que es el escritor costarricense más leído y conocido en el mundo. Su libro La isla de los hombres solos ha vendido más de dos millones de ejemplares y su obra maestra, Tenochtitlán, casi alcanza la misma cifra.
Pero la popularidad de Sánchez no le ha venido de la nada, su vida es como un cuento. Se crió en un Hospicio de Huérfanos en San José, estuvo en prisión por crimen que no cometió (así lo establecieron los tribunales, tras50 años de lucha). Quien escriba sobre él tendrá en su obra la vida de un hombre que sufrió las penas más crueles, pero que al final fue compensado con el éxito.
Tras una visita anunciada, el escritor de Mujer la noche es joven, recibe a sus amigos y a un joven periodista. De pelo cano y ataviado con una camisa guayabera los saluda bajo la tambaleante sombra de los árboles de su residencia para, luego, apostarse con ellos en su “egoteca”, un salón donde descansan clavadas en la pared todas sus 27 obras escritas.
Moisés Castro, Leonardo Gómez, Ernesto González, su amigo incondicional como él mismo Sánchez suele decirle, escuchan con atención al maestro e intervienen para convertir la tarde en una tertulia que duraría hasta llegar la noche.
AMOR POR MÉXICO
El maestro León Sánchez no deja de agradecer a su México querido. “Para mí México es mi todo. Mi oficio es amar a México. Todo lo que tengo y todo lo que soy, se lo debo a México”, afirma. Lo dice con justa razón, pues es el país que atesora todas sus obras. A muchos nos da la sensación que no ocurre igual en Costa Rica.
El escritor dice que los medios publican más artículos de Iron Maiden que de un artista o escritor costarricense.
Sánchez explica como su libro La isla de los hombres pasó de “baratillo” a convertirse en un best seller. “Escribí La isla de los hombres solos en la cárcel, con una máquina de madera que hice y que no funcionó en su totalidad. Cuando salí libre un abogado me ayudó a editar mil ejemplares, pero no se vendieron. Los vendí a una carnicería para que envolvieran carne”.
Un periodista de Life, quien hacía una entrevista sobre los escritores más famosos del mundo, se le ocurrió escribir sobre el escritor peor de todos y escribió ocho páginas de él,
Un mexicano argentino por ayudarle le compró el libro en cien dólares. Cuando salió la revista se dieron cuenta que él tenía el libro.
A partir de entonces la editorial Novarum y otras más convirtieron el libro en todo un best Seller. La isla de los hombres solos es la primera obra testimonial Latinoamérica y recién cumplió 50 años, alcanzó la edición número 150 en español, y se ha hecho una película, una telenovela y una tira cómica.
Sánchez afirma que el libro que más le ha marcado en su vida es Technotitlán, el cual le mereció un doctorado de la UNAM, México.
SU NUEVA OBRA
El domingo es primavera es su nueva obra. Es la historia de un hombre que quiere hacer un fantástico hotel de 100 estrella en los alrededores del Volcán Arenal. Pero es inconcebible, ya que los vulcanólogos y geólogos afirman que es uno de los 10 volcanes más peligrosos en el mundo y el más peligroso de América Latina.
En su majestuosidad el volcán gesta un drama espantoso que, al estallar, alcanzaría el calor de dos bombas atómicas y acabaría con todo.
La obra nace, según Sánchez, tras las conversaciones entre su amigo Miguel Salguero quien le hablaba sobre vulcanología. “…un día de tantos volví a leer las Memorias y descubrí que allí había una novela”, explica.
El maestro León Sánchez escribe además el guión sobre la vida de Chavela Vargas para la misma compañía fílmica que realizó la película La vida en rosa, (vida y obra de la francesa Edith Piaf).
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